martes, enero 09, 2007

La revolución de la conciencia. 15. La envidia.

Sique

La envidia es el único pecado capital en que el sentimiento que se tiene no cesa de ser sufrimiento, no tiene lapso o espacio de placer: en la ira se experimenta placer al desahogar la agresión; en la avaricia, al contemplar los bienes y tesoros acumulados; en la pereza, al descansar; en la gula, al saborear los alimentos; en la lujuria, durante el coito; y en la soberbia que trataremos mañana también hay momentos placenteros; sin embargo, en la envidia todo el tiempo se está experimentando dolor y rabia. El envidioso no tiene cuartel. La envidia es un veneno que carcome las entrañas.

Unamuno decía que la envidia era la lepra de España. Si nos la contagiaron los españoles o si fueron sentimientos que generaron una conquista en que los dueños del territorio se convirtieron en esclavos que tuvieron que remitirse a contemplar los privilegios de los conquistadores, no lo sé, pero más allá de si la envidia como rasgo de los mexicanos fue transmitida o adquirida, observamos que en nuestro país ha sido una plaga que en mucho a contribuido a nuestra falta de progreso. Hasta tenemos el chiste del frasco de las arañitas mexicanas que no hay que taparlo porque cuando una se quiere salir las otras la jalan para abajo y el dicho de "si la envidia fuera tiña, cuantos tiñosos hubiera".

La envidia, por ser un pecado que no puede maquillarse como los otros (la ira puede disfrazarse de "carácter fuerte", la avaricia de "empresario exitoso", la pereza de "persona libre", la gula de "gourmet", la lujuria de "ser caliente" y la soberbia de "ser superior"), tiende a no aceptarse ni siquiera en el sí mismo. La gente puede aceptar que sea iracundo, codo, goloso, perezoso, lujurioso o soberbio pero no fácilmente reconoce que es envidioso.

La envidia según el diccionario de la Lengua Española significa:

1. f. Tristeza o pesar del bien ajeno.
2. f. Emulación, deseo de algo que no se posee.

Santo Tomás lo define así:

Envidia (resiente las cualidades, bienes o logros de otro porque reducen nuestra auto-estima)

Vamos a analizar la primera definición: tristeza o pesar del bien ajeno es una forma suave de definir la envidia, habría entonces que inventar otra palabra que no sólo hable de tristeza o pesar que pudieran resultar inofensivos, sino de rabia y desesperación, pues he visto surgir otros pecados como el de la ira a partir de un sentimiento de envidia. En cuanto a la "emulación, deseo de algo que no se posee", el propio diccionario nos dice que emular es un: "deseo intenso de imitar e incluso superar las acciones ajenas. U. m. en sent. favorable". Es decir, se desmiente su calidad de pecado pues no habría ningún mal en ello, ¿qué hay de negativo en que alguien quiera imitar a otro o superarlo si es en términos de superación? como lo dice el diccionario es un sentimiento favorable, es más, eso es lo que algunos llaman "envidia de la buena". Estoy en total desacuerdo con esos significados, perdón por la prepotencia pero explicaré por qué.

El minimizar la intensidad de los sentimientos que provoca la envidia y el hecho de que no exista otra palabra que los signifique, representa que no se le nombre, es casi como si no existiera dentro de nuestros conceptos mentales y afectivos. Por otra parte, lo de "envidia de la buena" es un sentimiento inexistente, pues no puede ser malo y bueno a la vez, la "envidia de la buena" no es envidia, no es pecado, nada de malo hay en querer imitar o superar las acciones ajenas si estás son buenas y no se poseen, como ya se mencionó.

La definición de Santo Tomás es más determinante y hasta explicativa en cuanto a sus efectos: "resiente las cualidades, bienes o logros de otro porque reducen nuestra auto-estima". Creemos que esta definición es más acertada, ya que el resentimiento puede tener desde una connotación moderada como puede ser la tristeza hasta una violenta en la cual la persona puede hacerle mucho daño a otra cuando la envidia.

Por ejemplo, un caso de envidia por demás conocido que no se ha podido ocultar por más que analistas (igualmente envidiosos o simples defensores que no pueden asumirlo) y el propio envidioso hayan tratado de desconocerla con argumentos dizque ideológicos y políticos, ha sido la envidia que siente Cuauhtémoc Cárdenas hacia Andrés Manuel López Obrador. La envidia de Cárdenas ha llegado al punto de hacerse un harakiri político sacrificando su prestigio de líder moral sin poder tomar conciencia de que toda su distancia y su traición a un movimiento que él mismo inició se debe a este nefasto sentimiento.

Andrés Manuel López Obrador tiene tantas cualidades, bienes y logros como ser humano, es una persona tan querida y tan aclamada que produce la envidia en mucha gente y es lo que permite que al mismo tiempo sea tan odiado. Muchos de sus opositores y de sus detractores sienten una profunda envidia de lo que él es y representa, pero también dentro de sus colaboradores hay envidiosos. En el templete y en las marchas he visto a más de uno que va junto a él con cara destemplada al escuchar los vítores y al ver el cariño que la gente le demuestra a AMLO; no dudemos que muchas de las traiciones son por envidia. Mientras más muestra sus cualidades como ser humano más "reduce la autoestima de quienes no las tienen", porque también hemos visto a quienes sí las tienen, y ellos no tienen problemas en reconocerlo y admirarlo, porque se identifican con él en sus valores y son personas igualmente honestas, inteligentes y con principios éticos. Muchos de quienes carecen de ello a veces prefieren no creerle, mostrarse incrédulos, a tal punto desconocen en ellos mismos esas cualidades que desestiman que otro pueda tenerlas.

La envidia que en un momento dado podamos sentir tiene que reconocerse para deshacerse de ella, porque si no, es un veneno que afecta nuestras acciones, aun las buenas. Dentro de nuestro movimiento he podido detectar sentimientos de envidia en muchos luchadores, y da tristeza porque serían mejores si no fueran envidiosos. No voy a decir nombres porque no viene al caso pero soy testigo de como se han manifestado sentimientos de envidia entre colaboradores ya sea devaluando el trabajo de un compañero o queriendo pasar por encima de otro, no dándole oportunidad de participación para que no opaque la suya, he escuchado calumnias y "mala leche" en el juicio a sus compañeros y compañeras de lucha. Eso es envidia, porque se piensa que el otro tiene cualidades que uno no posee y no quiere que sea reconocido. El anular estos sentimientos es parte de nuestra revolución de la conciencia.

Por lo anterior, es necesario hacer énfasis en que tenemos que reconocer inmediatamente cuando estamos comenzando a sentir envidia. Cada vez que impedimos que otro participe o sea reconocido es que la envidia está ahí y si no la detenemos a tiempo podemos caer en ese "vicio" y convertirnos en personas negativas para nosotros mismos y para nuestro país.

¿Cuál es la carencia detrás de la envidia? La falta es el autorreconocimiento y la falta de ánimo para llevar a cabo acciones que nos permitan superar nuestras deficiencias. ¿Cuál es el problema de reconocer y admirar las cualidades o los logros del otro, si reconocemos nuestras cualidades que pueden ser diferentes pero al fin y al cabo cualidades? Porque mejor no trabajar por obtener nuestros propios logros, iguales o diferentes a los del otro, pero al fin y al cabo logros.

Según Santo Tomás, la virtud que se opone a la envidia es la caridad: "desear y hacer siempre el bien al prójimo", lo cual no está muy claro, porque el deseo no puede imponerse, el deseo nace por sí solo. Desear y hacer siempre el bien al prójimo no resuelve el sentimiento de resentirse por las cualidades o logros del otro. Lo que sí resuelve es tomar conciencia de que se está deseando lo que el otro posee, identificarse con él en el ideal de sus logros y luchar por éstos para también hacerlos nuestros. Volviendo al ejemplo de Cárdenas, qué bueno hubiera sido que en vez de envidiar e ir contra AMLO se hubiera identificado con él en sus ideales y convicciones, hubiera luchado con él y la gente, y así hubiera conseguido sus propios logros, ahora, también tendría el prestigio y la autoridad moral que se le concede a López Obrador y ambos hubieran compartido conjuntamente los logros de la lucha democrática. No se diga la envidia que Fecal y sus achichincles deben tenerle a AMLO, o la de los antipejistas, sólo hay que analizar sus discursos de odio que pareciera gratuito, él no les ha hecho nada que lo justifique, se la pasan repitiendo aberraciones y contradicciones sin prueba alguna de lo que dicen. Pero, el envidioso termina mal porque al tratar de destruir al otro, se destruye a sí mismo, como resulta claro en el caso de Cárdenas.

La revolución de la conciencia respecto de la envidia debe contemplar:

1) su reconocimiento, por más que duela saberse envidioso, hay que hacerse consciente de nuestros sentimientos, uno descansará mucho al reconocer qué es lo que le hace sufrir, además somos humanos y susceptibles de sentir envidia, es natural, es más, reconocerlo nos da la oportunidad de ser mejores personas, porque tenemos conciencia y autocrítica, por otra parte, el reconocimiento de algo nos permite actuar en consecuencia,

2) identificar qué es lo que estamos envidiando, si es un valor material, físico, intelectual, moral, social,...

3) reconocer si eso que envidiamos lo podemos obtener por propio mérito,

4) si creemos que sí lo podemos obtener, entonces trabajar y esforzarnos por lograrlo,

5) si no lo podemos obtener como sería por ejemplo, la juventud, la belleza física o la inteligencia o el talento natos, entonces identificar que cualidades sí tenemos, reconocerlas y desarrollarlas al máximo, quizás tengamos otros valores igualmente atractivos. En el caso de la juventud, si bien ésta tiene muchas bellas cualidades, la vejez, aunque devaluada por los prejuicios, también las tiene como es la experiencia y la sabiduría que da la edad; si es la belleza, existen otros atractivos que la persona puede desarrollar hasta de mayor impacto que la belleza standard porque también son otras formas de belleza; si es la inteligencia, puede uno estudiar más e ir esforzándose por tener más conocimientos, más cultura; pero al final de cuentas el valor más importante en el ser humano es el moral y ése, es asequible a todos,

6) disfrutar en el otro lo que no poseemos, por ejemplo, si no podemos ser una bailarina del Bolshoi, en vez de envidiarla, podemos disfrutar de lo que ella hace al verla bailar; si no podemos cantar como Plácido Domingo, podemos disfrutar escuchándolo; si no podemos escribir como lo hace Saramago, podemos leer sus libros, ¡qué gran placer! igual que al haberlos escrito; y así, qué bueno que haya mucha gente con cualidades y logros porque eso nos permite admirarlos y la admiración es un grato sentimiento, porque podemos identificarnos con ellos en sus logros y cualidades, y además gozarlos al ser sus testigos,

7) tener siempre presente que la cualidad más alta y el mayor logro y valor que un ser humano puede tener es ser una persona honesta, amorosa y moral, y eso sí está al alcance de todos, si queremos.

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