jueves, agosto 09, 2007

Insólito interrogatorio judicial a Rivera Carrera

Se le imputa encubrir al sacerdote Nicolás Aguilar, presunto pederasta

ALMA E. MUÑOZ

Joaquín Aguilar y sus abogados, al término de la diligencia en la curia Foto: José Carlo González.

¿Cómo? ¿Cómo es posible que haya católicos que acepten a este perverso como representante de Dios en la Tierra?

En gráfica de archivo, el cardenal Norberto Rivera Foto: María Luisa Severiano

En un hecho insólito en la historia de la jerarquía católica mexicana, un cardenal fue sometido a interrogatorio judicial. Durante casi ocho horas, Norberto Rivera Carrera respondió a las preguntas que le formuló la defensa jurídica de Joaquín Aguilar Méndez, quien lo acusa de encubrir a su abusador sexual, el sacerdote Nicolás Aguilar Rivera.

Después de cinco años de que el denunciante solicitó al prelado su ayuda para que se castigara al presbítero de Tehuacán, Puebla, y a casi nueve meses de presentada la querella en la Corte Superior de Los Angeles, California, Joaquín Aguilar y el jerarca católico se encontraron.

''Bienvenido, lo que se te ofrezca y Dios te bendiga'', fueron las primeras palabras que le externó el cardenal, al momento de estrechar la mano a su acusador.

Rivera Carrera fue sometido a un interrogatorio privado por parte de los abogados de Aguilar Méndez, David Drivon, Robert Waters y José Bonilla -padre del niño mexicano que supuestamente fue violado por un maestro de educación física del Colegio Oxford-, cerca de las 9:30 de la mañana, dando fe del mismo la estenógrafa de la Corte Superior de Justicia de Los Angeles, Dana Christensen.

Sin embargo, la prensa no tuvo acceso a los cientos de preguntas que respondió el prelado, quien en algunos momentos se mostró nervioso y hasta tembloroso -según informó uno de los testigos del proceso-, aunque su vocero, Hugo Valdemar, aseguró -sin haber estado presente- que se mantuvo tranquilo y sereno, además de mostrarse confiado, al final, de que no procederá el juicio en su contra, porque ''no ha cometido ningún delito''.

La negativa a brindar información sobre el interrogatorio responde al privilegio que el tribunal de Los Angeles tiene para conocer, en primera instancia, sobre lo allí sucedido. Así que será después del 11 de septiembre, en la próxima audiencia con el juez Elihu M. Berle -quien determinará si la corte tiene jurisdicción para encausar al cardenal Rivera o se requieren más interrogatorios-, cuando se dé a conocer el contenido de las preguntas y respuestas del cardenal.

Poco después de las 8 de la mañana llegó a las oficinas de Durango 90 el religioso, en una camioneta blanca con vidrios polarizados, custodiado por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública, quienes lo seguían en otro vehículo. Minutos después arribaron Erick Barragán, director de la Red de Sobrevivientes de Víctimas de Abuso Sexual de Sacerdotes Católicos (SNAP, por sus siglas en inglés), con sede en México, y la estenógrafa de la Corte Superior angelina, quienes fueron recibidos, junto con Mario Tinoco, camarógrafo mexicano que videograbó la audiencia -para ser integrada al expediente que corresponde-, por el secretario particular de Rivera Carrera, el sacerdote José Ortiz Montes. Luego arribaron Joaquín Aguilar y sus abogados. Los últimos en ingresar al inmueble fueron los representantes jurídicos del cardenal Rivera, Steven R. Selsberg y Bernardo Fernández del Castillo, hijo, quienes asesoraron al prelado durante el interrogatorio.

Por cierto, este último objetó la presencia de Erick Barragán en la diligencia. Ello ocasionó las primeras declaraciones del representante de SNAP ante los medios de comunicación, que conforme transcurrían las horas fueron arribando a la curia.

Cuestionó la objeción de que fue objeto, pues dijo que él había notificado a la corte que participaría como traductor de Joaquín Aguilar, quien estuvo presente durante todo el interrogatorio. Y advirtió que el equipo jurídico que encabeza Jeff Anderson está preparado para continuar el proceso, en caso de que el juez Elihu rechace juzgar al religioso, además de insistir en que Rivera protege a pederastas.

También advirtió que hasta el momento sigue el caso de 90 sacerdotes presuntos abusadores sexuales, operando tanto en México como en Estados Unidos, y que más víctimas de Nicolás Aguilar se han acercado a la SNAP para solicitarle apoyo. Tenemos, dijo, desde una persona de 16 años, hasta uno de 52.

Las declaraciones propiciaron una respuesta de Hugo Valdemar, quien aseguró que el cardenal Norberto Rivera ''decidió recibir en sus oficinas a los abogados de Joaquín Aguilar y a una representante de la corte de Los Angeles de manera voluntaria, para coadyuvar al esclarecimiento del caso en solicitud de la no jurisdicción que presentaron los abogados del arzobispado de México''.

Negó que la entrevista marque el inicio de un juicio, y advirtió que fue el propio cardenal quien ''determinó el lugar, la fecha y la hora del encuentro, y los abogados de ambas partes pactaron ante la corte de California mantener en absoluta confidencialidad lo tratado en las sesiones''. Calificó a Barragán de mentiroso y hasta le gritó ''calumniador'', por las imputaciones que hizo en contra del arzobispo.

Por su parte, el representante de la SNAP lo retó a presentar pruebas de que la organización a la que pertenece lucra con las víctimas de pederastia. Y aclaró, una vez que consultó con los abogados de la parte acusadora, que el interrogatorio al cardenal no fue un ''acto voluntario, sino un exhorto'', del cual fue notificado por el tribunal de California para aceptarlo, al igual que lo hará hoy el obispo de la diócesis de Tehuacán, Rodrigo Aguilar -otro de los religiosos denunciados, por ser titular de la región eclesiástica a la cual pertenece Nicolás Aguilar-, para evitar, sostuvo, ''multas y hasta la posibilidad de cárcel''.

Se espera que hoy o mañana Joaquín Aguilar sea interrogado. Sin embargo, su equipo jurídico confirmó a este diario que es posible que esto no ocurra, porque a los abogados del cardenal se les ''olvidó'' notificar a la corte que querían hacerlo.

El proceso propició protestas de dos mujeres de la tercera edad, quienes exigían, ''como católicas'', respuestas sobre las acusaciones. El secretario de Comunicación y Propaganda del Partido de la Revolución Democrática, Gerardo Fernández Noroña, pidió por su parte entregarle al religioso un libro para que entienda qué es la pederastia, mientras un padre de familia, que iba pasando por ahí, dijo a su hijo: ''Mira hijito, de aquí salen los futuros pederastas''.

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