martes, marzo 04, 2008

Barómetro Internacional

El gobierno colombiano apuesta a la guerra local y regional.

El plan de paz de Uribe es la de los sepulcros

Por Rodrigo González Díaz

El gobierno de Colombia del presidente Uribe apuesta a la guerra, para resolver su grave conflicto interno. Solo escucha los consejos de EEUU, apostando a una salida militar, no solo en su territorio, sino que extiende su accionar a los países vecinos, con el claro objetivo de regionalizar el conflicto armado. Política que genera un precedente peligroso, en la relaciones con América Latina, especialmente con Venezuela y Ecuador.

La violencia y las acciones armadas han sido los argumentos esgrimidos por la oligarquía colombiana, mas de seis décadas de enfrentamiento, han generado cientos de miles de muertos, miles de desaparecidos, como violaciones flagrantes a los derechos humanos, que van desde la tortura, ajusticiamientos, violaciones a mujeres, hasta exterminio de comunidades.

Algunas cifras muestran los alcances de la política de “paz” de los gobiernos colombianos:

La violencia es la principal causa de muerte en Colombia. Durante la última década, la tasa de homicidios ha sido de cerca de 60 por cada 100.000 habitantes, una de las más elevadas del mundo. Por cada persona que muere víctima de la violencia, muchas más luchan por sobrevivir, a menudo acarreando problemas mentales y físicos

1700 Indígenas asesinados.
"Los crímenes de indígenas y todo tipo de violencia ejercida contra ellos, es una verdadera tragedia humanitaria"; dijo Rodrigo Escobar Presidente de la Corte Constitucional.

Más de 2550 sindicalistas asesinados, ser sindicalista en Colombia es un grave riesgo que puede significar la pérdida de la vida, pero que significa también vivir bajo estado de permanentes amenazas, o sufriendo prisiones, torturas, sufrimiento cotidiano.

Entre 1982 y 2005 los paramilitares han cometido 3500 masacres y robaron mas de seis millones de hectáreas a campesinos en diferentes rincones del país.

120 periodistas asesinados, la mayoría de ellos muertos por razones de su ejercicio profesional.

La Unión Patriótica coalición de izquierda, sufrió desde 1985, el saldo de los actos atroces perpetrados en su contra hasta hoy se aproxima a las 5.000 personas asesinadas, “desaparecidas” y torturadas, entre quienes se cuentan dos candidatos a la presidencia, ocho congresistas, cientos de alcaldes y concejales, y miles de activistas locales.

Durante el gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez han sido asesinados 136 miembros de la Unión Patriótica, otros 38 han sido desaparecidos y 28 más sobrevivieron a atentados personales. Estos hechos demuestran que el sistema político colombiano sigue siendo excluyente y antidemocrático, y que el exterminio perpetrado contra la Unión Patriótica, es de carácter genocida, en el que cabe un alto nivel de responsabilidad por acción y omisión al Estado colombiano.

Desplazados más de 3.000.000 de colombianos.

“La peor tragedia humanitaria del hemisferio occidental” según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados. Las personas desplazadas abandonan sus hogares y lugares de origen a causa del conflicto armado interno o porque paramilitares los despojan de sus pertenencias y tierras. El 65 % son mujeres y el 38 % de los hogares desplazados tienen a una mujer como cabeza de familia.

El Polo Democrático propone la paz.

El Polo Democrático reconoce “la existencia en Colombia de un conflicto armado que debe ser resuelto por la vía política. Reclama para las víctimas verdad, justicia, reparación, compromiso de no repetición y demanda atención para la población desplazada o exiliada por razones del conflicto interno”. Además, “expresa su respaldo a las críticas justas y fundamentadas, incluidas las de importantes organismos, nacionales e internacionales, a la ley de Justicia y Paz”.

También plantea que “el conflicto armado que pervive en Colombia afecta las relaciones, la estabilidad y la convivencia con los países hermanos por lo que en distintas fuerzas políticas y gobiernos del continente se afianza la conciencia de contribuir afirmativamente a su solución pacífica”.

Esta salida agrega “solo puede darse entre colombianos y colombianas, en plena soberanía, sin intervención militar ni política externa de ninguna naturaleza, con total capacidad de autodeterminación del país”, pero no excluye “la mediación, favorecimiento y el apoyo de Estados hermanos y de la Comunidad Internacional a los procesos de búsqueda de la paz Pedimos la libertad inmediata, de todos los secuestrados y un acuerdo humanitario.”

El gobierno colombiano no escucha las voces de paz de su pueblo e internacionales, solo apuesta a la guerra.

El presidente Uribe se ha convertido en un abanderado de la guerra, su gobierno salpicado por la narcopolitica, con el procesamiento de varios de sus seguidores, no inmuta al mandatario colombiano. No le preocupan las masacres militares, la coexistencia de las Fuerzas Armadas, con los grupos paramilitares, son como hechos naturales, de su visión de una Colombia vendida al capital privado e internacional.

La mentira de sus boletines de prensa, emulan a las propagandas fascistas hitlerianas, sus victorias contra el movimiento armado, en sus comunicados son fabricados sin sustento real. La misma versión de un enfrentamiento armado, en autodefensa en territorio ecuatoriano, han sido desmentidos, demostrando los hechos y la experticia militar de Ecuador, que fue una masacre, con personas que dormían en un campamento, hasta las victimas tenían tiros de gracia.

Cuantas otras masacres han sido convertidas en enfrentamientos, cuantos campesinos han sido asesinados, bajo el solo argumento de que son colaboradores de las guerrillas. Hasta la misma farsa de la desmovilización de los paramilitares, ha sido un engaño a Colombia y el mundo, muchos de ellos han sido alojados en Venezuela, para desestabilizar al gobierno bolivariano, otro han sido asimilados en el ejercito, para la guerra sucia.

Otro hecho sumamente grave es la internacionalización del conflicto, lo que refleja las fuerzas obscuras del imperialismo, aplicando su doctrina de Seguridad Nacional, no es nueva la idea, ya fue aplicada en la historia de América, desde la independencia. Guerras como la de Triple Alianza contra Paraguay, la del Pacífico entre Chile, Perú y Bolivia, la del Chaco entre Paraguay y Bolivia, todas ellas creadas por las trasnacionales, para obtener el acceso a los recursos naturales de estas naciones.

Mas cercana los conflictos en Centroamérica en 1979, donde se atacó a la revolución sandinista, con el apoyo de contras (versión de los paramilitares o mercenarios), financiados y apoyados por EEUU. Hoy el objetivo claro del gobierno de Bush, es transformar a Uribe en el gendarme de la región, utilizar su visión de lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, como una cruzada contra Venezuela y Ecuador.

E-mail: rodonzalez@gmail.com

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