miércoles, agosto 20, 2008

Caída del dólar, crisis del imperio: guerra global


Barómetro Internacional

La frágil hegemonía del dólar

Por Wim Dierckxens*

La dominación de EEUU sobre el mundo reposa en dos pilares (su superioridad militar y el dólar como moneda de reserva), resulta estratégico para EEUU preservar al dólar como la moneda de reserva, privilegio que adquirió desde finales de la segunda guerra mundial. Desde 1945, el dólar como moneda de reserva y moneda de pago mundial, brinda a EEUU enormes “subvenciones globales” que se ven amenazadas al disputarse actualmente su liderazgo. A partir de la crisis de petróleo, EEUU logró en 1975 que la OPEP aceptara oficialmente comercializar su petróleo sólo en dólares. Un acuerdo militar secreto para armar a Arabia Saudita fue la contrapartida (Vea en Internet, William Engdahl, “Un nuevo siglo americano: Irak y la guerra oculta entre el euro y el dólar”). Casi el 60% de 1.5 billones de dólares diarios de transacciones internacionales en monedas se realizan en dólares frente a un 37% en euros; la mitad de 9 billones de dólares de exportaciones mundiales anuales de bienes y servicios se realizan en dólares y; dos tercios de los 2,8 billones de dólares de las reservas mundiales están en dólares, frente a un 20% en euros. Con la introducción del Euro, hubo mucha discusión que esta moneda podría ser la próxima alternativa al dólar.

Desde el mes de octubre del año 2000 hasta fines de diciembre de 2004 el dólar ha caído frente al euro en casi 40% (pasando de 1,22 euros por dólar a 0.74), o lo que es lo mismo, el euro se apreció en un 65% (pasando de $0,82 a $1.36). Luego el dólar se recuperó un poco para oscilar desde entonces a niveles levemente por debajo de $1.30. La devaluación de la moneda universal se refleja en el alza de precios del comercio internacional en dólares. Ya solo en el año 2004, los metales subieron en un 21% durante y el petróleo en un 34% (The Economist, 1 de enero de 2005:77). Según Estela Dawson (“Diez razones por cuales BCE puede vivir con euro fuerte”), la participación del euro en las reservas internacionales aumentó en un 45% entre 1999 y 2003, alcanzando un 20% de todas las reservas internacionales en la última fecha. Los depósitos en euros de los países de la OPEP subieron en detrimento de los depósitos en dólares. Entre el comienzo del segunde semestre de 2001 e inicios de 2005, los depósitos en dólares como porcentaje del total de depósitos bajaron de 75% a 61,5%. Estas medidas han provocado en los últimos años una caída del dólar.

El problema, por el momento, es que los Euros no dan abasto para cumplir esta función. De acuerdo con Laird hay probablemente unos 100 trillones de dólares
norteamericanos en circulación como moneda universal. La penetración del Euro es menos del 10% de esta magnitud. Por el momento, el Euro no aparece como alternativa real. En épocas de guerra, el euro no representa un puerto más seguro que EEUU y este país hará lo posible para demostrarlo.

El actual refugio en el oro y otros metales preciosos es la consecuencia y demuestra la pérdida de credibilidad no solo en el dólar sino en cualquier moneda occidental. La desconfianza en el dólar se revela en el precio del oro: desde que la administración Bush llegó al poder, el oro pasó de 200 dólares a 700 la onza a principios de mayo de 2006.

La Guerra con Irak y la amenaza de un holocausto en Medio Oriente

Ahora bien, ¿Qué tiene que ver la guerra en Medio Oriente con la amenaza de una caída del dólar? Todo intento de destronar al dólar como moneda de reserva o de comercio internacional pone en peligro esta geopolítica estadounidense. Hasta noviembre del 2000 ningún país de la OPEP se atrevió a violar la regla de los precios en dólares. Los europeos y sobre todo los franceses, convencieron a Saddam Hussein para que desafiara a EEUU transando el “petróleo por comida” de Irak no más en dólares sino solo en euros. Los euros se encontraban en una cuenta especial de las NNUU en el principal banco francés BNP. El movimiento monetario de Irak en sí era insignificante, pero si la política se difundiera, eventualmente, podría crear un pánico de venta de dólares en los bancos centrales y entre los productores de la OPEP. En noviembre del año 2000 Irak hizo efectiva esa política e Irán siguió en el año 2002. Corea del Norte cambia en diciembre de 2002 sus reservas internacionales de dólares a euros No por casualidad los países aparecen como números uno, dos y tres en el “Eje del Mal”.

Existía el peligro que los países de la OPEP llegasen a adoptar el euro en bloque. La implementación efectiva de tal política hubiera significado la caída libre del dólar. Este panorama causa pánico en EEUU y aquellos países que aterrorizan a la elite de EEUU son países terroristas que merecen entrar al “Eje del Mal”. La llamada guerra preventiva contra el terrorismo es una enorme cortina de humo. La guerra de Irak fue una advertencia preventiva al mundo para no retar la hegemonía estadounidense. Con la invasión en Irak, EEUU mostró al mundo estar dispuesto, a punta de misil, defender los privilegios de su moneda universal e evitar una caída brusca del dólar.

Para evitar el colapso del dólar, más recientemente, la administración Bush ha tomado la decisión de un ataque nuclear a Irán, bajo falsas acusaciones de que está desarrollando un programa nuclear, así como EEUU invadió a Irak cuando comenzó a partir de 2000 a negociar el petróleo en EUROS y cuando decidió cambiar sus reservas internacionales en dólares por euros (Elias Akleh, «The iranian threat: the bomb or the euro?», 24 de marzo de 2005). Fuentes militares y de inteligencia están informando sobre varios hechos que indican que está en las fases finales un ataque militar norteamericano sobre instalaciones nucleares iraníes. El plan de ataque real es conocido formalmente como CONPLAN 8022 incluye la opción nuclear. El plan es un ataque nuclear provocado por una amenaza inminente. Se emplearán armas nucleares tácticas o “bombas sucias” con una capacidad explosiva de hasta seis veces la bomba de Hiroshima. (Daan Speak, “The coming war against Iran”, www.daanspeak. com, 16 de enero de 2006:4).

Como pretexto, EEUU acusa a Irán de enriquecer uranio para construir una bomba nuclear y buscaba una resolución del Consejo de seguridad para pararlo bajo la amenaza de sanciones incluso militares. La resolución no prosperó en el Consejo de Seguridad, por el hecho que jamás se hallaron pruebas fehacientes que Irán está enriqueciendo uranio con fines nucleares no civiles. Además no prosperó debido a la amenaza de un veto de China y Rusia en el Consejo. Entonces, EEUU buscaba otras opciones. Un ataque de Israel contra Libanon, bajo un pretexto muy barato de la desaparición de dos soldados, buscaba desde el inicio involucrar a Siria e Irán en el conflicto. Ante la amenaza real de involucrar a Irán, Rusia y China terminaron de aprobar una resolución en el Consejo de Seguridad. Irán ha de parar todo proceso de enriquecimiento de uranio, para así evitar dicho ataque. En caso contrario se abrirán espacios para implementar sanciones no exclusivamente económicas.

De la “Guerra contra el terrorismo” a la “Guerra prolongada”

Cuál es el motivo del paso de la “Guerra contra el terrorismo” a la “Guerra Prolongada”? El petróleo no es solo el producto más importante de los intercambios internacionales, es también el motor de la industria sin el cuál ninguna economía moderna funcionaría. Si un país no posee petróleo está obligado a comprarlo en el mercado mundial en dólares. Los países productores de petróleo no gastan todos estos petrodólares en su propio país, sino esos dólares más bien a menudo suelen ser invertidos en reservas internacionales y generalmente en EEUU como bonos del tesoro. Mientras que el dólar es moneda de reserva y de pago de petróleo, EEUU con su economía de guerra está en la posición de mantener la demanda de dólares artificialmente alta. Todo país que desafía a EEUU en este sentido corre el riesgo de un ataque militar estadounidense. Irán había anunciado de vender el petróleo a partir de marzo de 2006 en Euros. Esta decisión fue el motivo inmediato de un ataque nuclear a Irán, pero no es la causa de fondo.

Un gigantesco déficit comercial de EEUU ejerce presión para que el dólar devalúe. La amenaza de una guerra sobre países productores de petróleo, sin embargo, tiende a alzar el precio de petróleo y con ello la demanda de dólares. Con una demanda artificialmente alta del dólar, el tesoro americano, puede emitir billetes a costo simbólico sin respaldo para financiar su gasto militar así como sostener el consumo interno a pura deuda. Al poseer la moneda mundial y al endeudarse con el exterior, EEUU se endeuda en su propia moneda que es capaz de emitir. El anuncio de la Reserva Federal de no publicar a partir del 23 de marzo de 2006 la medición de M3 (la impresión de dinero en papel) se hace con el fin de imprimir más billetes y así absorber las ondas del choque de la venta masiva de dólares sin que el público internacional se entere inmediatamente (Daan Speak, 2006: 4). Al emitir dinero en forma descontrolada, cualquier otro país del mundo sufriría un severo proceso inflacionario interno. Al emitir dinero para poder pagar sus deudas externas, el efecto inflacionario se exportaría. Ningún otro país del mundo está en estas condiciones especiales de pagar su deuda externa en moneda propia. Mientras la guerra permita a EEUU poseer la moneda de reserva internacional, el país puede endeudarse con el exterior, al recibir crédito gratuito de casi todos los países del mundo que depositan importantes reservas internacionales en papeles de valor en dólares. Al
aumentarse la deuda externa de EEUU la amenaza sobre el dólar aumenta a menos que la demanda de ese billete verde aumente a punta de misil. De esta forma, la inicial “Guerra contra el terrorismo” se transforma en una “Guerra prolongada” (The Long War). Con una guerra prolongada, es posible, en teoría, emitir dólares de manera prolongada (Brulent Gokay, “L´Irak, l´Iran et la fin du pétrodollar”, 30 de mayo de 2006). Cualquier país con un fuerte déficit en la balanza comercial se vería obligado a controlar el déficit fiscal para garantizar al menos el pago de los intereses de su deuda externa. Sin embargo, al imponer la guerra prolongada, EEUU impone, a punta de misil, recibir capital de gratis en la calidad de reservas internacionales. Con la guerra prolongada EEUU espera más bien poder aumentar su déficit comercial y fiscal. Para garantizar su hegemonía, EEUU se lanzará a una guerra larga no solo en Irán sino probablemente se comprometerá con una guerra de múltiples frentes.

La amenaza interna y externa de la hegemonía norteamericana.

La caída del dólar no es causado por fuerzas externas, sino tiene en última instancia su causa a lo interno. Es verdad que existe el peligro concreto que el euro o el oro amenazan al dólar como moneda universal. En apariencia el dólar parece tener amenazas externas. El verdadero motivo de la pérdida de estatus del dólar como moneda universal es que el sistema económico mundial de hoy se encuentra construido sobre una gigantesca pirámide invertida de deudas. La deuda pública y privada a nivel mundial, sumaba en 2001 unos 60 billones de dólares, o sea más del 150% del PMB. Algún día hay que pagar esa deuda, si es que se pueda pagarla. La sola deuda pública y privada de EEUU ya representa el 50% de la deuda mundial. Lo anterior quiere decir que EEUU debe más que todos los países del mundo juntos. La deuda externa de los países del Sur y la del ex bloque soviético juntos, no alcanzaban ni siquiera el 5% de la deuda pública y privada a nivel mundial. La magnitud de la deuda a nivel mundial en general y de EEUU en particular se acentuó en años recientes. Entre 2001 y 2004, la deuda pública y privada de EEUU aumentó en un 30% (Vea, Toussaint, 2004: 149 y 150).

El peso principal de la deuda mundial se encuentra entonces en los propios EEUU. Es ahí donde está el mayor peligro de un colapso financiero. Sumando la deuda pública y privada acumulada, EEUU debe en total la suma de 38 billones (millones de millones) de dólares, es decir, aproximadamente el PIB mundial. La deuda del gobierno federal de EEUU en 2005 fue de 7,5 billones de dólares, o sea, el 65% del PIB. El congreso luego elevó su techo a 8.2 billones. La mitad de esta deuda, EEUU lo debe al exterior. En solo intereses pagaba 300 mil millones de dólares al año. La deuda de los Estados y gobiernos locales alcanzaba 1,6 billones de dólares, con lo que la deuda pública asciende a 9,1 billones de dólares.

La deuda privada acumulada de los hogares estadounidenses (sumando hipotecas, tarjetas de crédito, etc.) alcanza 9.6 billones de dólares. La deuda empresarial alcanzaba 7.6 billones y la del sector financiero 11.7 billones de dólares. (Vea, André Gunder Frank, “Uncle Sam marching without clothes”: pag.1 y MW Hodges, “U.S. Foreign Affairs trade and reserve report”, ambos en Internet).

Casi la mitad de esta deuda pública federal negociable está en manos de inversores extranjeros y más del 50% de esas inversiones extranjeras a su vez se encuentra en manos asiáticas, sobre todo de China y Japón. A los dos países juntos EEUU debe dos millones de millones de dólares. Al depreciarse el dólar, las reservas internacionales de los países asiáticos perderían valor rápidamente. La guerra prolonga entonces la confianza relativa en el dólar y de esta forma la guerra se financia sola. Las reservas internacionales asiáticas no rehuyen el dólar mientras su valor se mantenga relativamente estable. La conservación de las reservas asiáticas en dólares, permite por el momento que EEUU continúe importando sus productos y servicios, aumentando su deuda externa y que aumente sin castigo su deuda fiscal con su gasto de defensa. Con los ingresos obtenidos con sus exportaciones, los países asiáticos adquieren cada vez más bonos en dólares. De esta forma siguen financiando a crédito la ascendente demanda norteamericana de los productos asiáticos. La consecuencia, sin embargo, es que la magnitud de las pérdidas potenciales de los acreedores asiáticos aumentará con el tiempo.

Si, en cambio, los países asiáticos procuran diversificar sus reservas, comprando otras divisas, provocarían desde ya una caída del dólar. La capacidad de compra de EEUU bajaría de repente en forma sustancial. En este mundo de mercado total, todos quieren seguir ganando y todos quieren creer que pueden salvarse. Al desplomarse el dólar finalmente, el primero que vende pueda salvarse, pero la masa de capital que llegue luego, sufriría pérdidas enormes. Ni el dólar, ni el Euro son puerto seguro en tiempos de crisis. Ante esta inseguridad creciente, el papel del oro como reserva internacional es ascendente. En medio de la creciente inseguridad monetaria internacional, los precios del oro y de la plata subieron y subirán vertiginosamente.

El dólar en un callejón sin salida

Ante la inminente incapacidad de pago de EEUU, una creciente cantidad de bancos centrales han manifestado sus intenciones de cambiar, al menos en parte, sus reservas internacionales en dólares, por otras monedas (euro y yen), o más bien por oro. Hacerlo en masa, implicaría el colapso del dólar. La decisión de China, el 6 de junio de 2005, de reorganizar su estructura de reservas, significa que hemos entrado a un período de suma inseguridad económica, ya que un parcial cambio en la composición de las reservas chinas empujaría el billete verde hacia abajo. A nadie se le escapa ni en China ni afuera que la diversificación de las reservas internacionales a otras divisas, al oro y al «oro negro», hace sumamente vulnerable al dólar (Jaliffe Rahme, «China abandona el dólar», www.rebelión.org 12 de enero de 2006:1-2). Si quiebra el dólar, siendo moneda universal, habrá una reacción en cadena.

Para evitar la venta masiva de dólares en el mercado, EEUU no solo tiene la política del garrote mediante la guerra, sino también la de la zanahoria. La reserva federal de EEUU aumentó en los últimos dos años las tasas de interés catorce veces. Al aumentar las tasas de interés, sin embargo, aumenta también el peso de las deudas gigantescas. A partir de la mayor caída de la bolsa de valores en la historia entre 2000 y 2001, habían bajado las tasas de interés a niveles reales negativos. La especulación podía seguir y esta vez en el mercado inmobiliario. De esta forma se generó una burbuja impresionante en el mercado inmobiliario a escala mundial. La burbuja no tiene precedentes en la historia tanto por la magnitud del alza en los precios de los inmuebles como por la cantidad de países involucrados. En términos de valor la actual burbuja es más grande de la historia, afirma la revista The Economist (18 de junio de 2005:13).

La mayor burbuja de todos los tiempos explotaría, sin embargo, con un continuo aumento de las tasas de interés. En un momento determinado los consumidores dejan de poder comprar inmuebles ya que debido a las elevadas tasas de interés dejan de tomar hipotecas. La gente se torna más cautelosa. La demanda de productos bajará y la crisis de sobreproducción estallará. Ese momento la revista estima probable para el año 2006. El anuncio de que en enero de 2006 la Reserva Federal aplicaría la última alza den la tasa de interés llevó a que China anunciara que diversificaría la canasta de sus reservas internacionales. Es entonces que se planea el ataque a Irán. Irán es uno de los principales proveedores de petróleo de China. A su vez, la reserva federal vuelve a aumentar las tasas de interés. Si la crisis no estalla adentro, entonces lo hará afuera. Es este callejón sin salida el que constituye la verdadera causa de la guerra.

Hay muy pocas opciones que le quedan a la actual administración Bush para evitar una crisis sistémica. Una opción sería retornar al patrón de un sistema de tipos de cambio fijos y una conversión de las obligaciones financieras mundiales, es decir, que EEUU pague sus obligaciones (LaRouche, «El papel indispensable que tiene EEUU en garantizar el futuro de la civilización», septiembre de 2005:9).

Ésta no es la estrategia elegida por el actual gobierno en Washington. La segunda opción consiste en imprimir dólares en forma descontrolada, política ejecutada a partir de marzo de 2006 como ya hemos visto más arriba. La tercera opción es la privatización de los recursos nacionales y su venta al exterior, política que impulsa el FMI en los países periféricos, pero cuya opción se puede descartar en EEUU.

Esta estrategia resultó inoperable con el rechazo a la oferta de Emiratos Árabes Unidos en 2006 de manejar los puertos en EU. La cuarta opción consiste en el rechazo del pago de la deuda. Esta opción está mucho más cercana de lo que uno se puede imaginar. Una parte no despreciable de la deuda interna de EEUU es financiada por la Seguridad Social. La privatización del Seguro Social tiene como objetivo el no pago de esa deuda. Está por ver además hasta qué punto EEUU asumirá las deudas a los demás países del mundo. Como último recurso queda, como ya vimos, la guerra prolongada. Todo nos indica que la estrategia económica del gobierno de Bush se dirige hacia la guerra global.

* Wim Dierckxsens es miembro del Foro Mundial de Alternativas

barometrointernacional@gmail.com

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