lunes, agosto 25, 2008

Cumbre de laureados y jóvenes economistas en la localidad alemana de Lindau
Varios premios Nobel admiten no tener recetas para salir de la crisis

Alrededor de trescientos jóvenes y prometedores economistas de casi sesenta países de todo el mundo se volvieron ayer a sus hogares preocupados. Tras tres días de reuniones con catorce premios Nobel de Economía en la pequeña localidad alemana de Lindau, en la ribera norte del lago Constanza, el resultado es descorazonador.
Prácticamente todos los galardonados por la Academia de Suecia reconocen la complejidad de la actual crisis económica, la mala gestión de los riesgos y la falta de formación de muchos financieros. La mayoría de ellos, sin embargo, admite no tener recetas para resolverla y no saber cuánto tiempo durará. Myron Scholes, premio Nobel en 1997, no dudó en afirmar ante el foro de oyentes que lo escuchaba que "la crisis no ha terminado y no podría estimar exactamente cuándo ni cómo finalizará". "Mientras persista la crisis, veremos más instituciones financieras en problemas, y todo será aún más doloroso para la economía mundial en lo que resta de año". El que fue galardonado en 1997, junto a Robert Merton, por sus trabajos para calcular el precio de las opciones financieras, incluso reconoció que ahora es mucho más pesimista que hace un año sobre las dimensiones que ha tomado la crisis. Opina que esta se está alimentando de las pérdidas de las empresas financieras y la expectativa de que se reconozcan cada vez más está siendo subestimada por las autoridades. Para Scholes, uno de los fundadores del célebre fondo Long-Term Capital Management (LTCM), que se hundió en 1998 en plena crisis de Rusia, "las instituciones financieras todavía necesitan recortar los préstamos y fortalecer sus balances mediante aumentos de capital adicionales y la venta de activos, lo que perjudicará a las empresas para financiar sus actividades a largo plazo". Igual de alto y claro habló Daniel McFadden, premiado en el 2000, que expresó su convencimiento de que la actual crisis provocada hace un año por la alta morosidad de las hipotecas de alto riesgo (subprime)en Estados Unidos seguirá golpeando a los mercados financieros y a la economía mundial. No pronosticó, sin embargo, cuándo se vislumbrará la recuperación. "Mientras siga la crisis vamos a ver muchas quiebras empresariales", dijo el economista estadounidense, que sólo avanzó propuestas para que no se repita una situación como la actual. McFadden abogó por fundar una entidad similar a la Administración de Alimentos y Fármacos de EE. UU., que supervisará y certificará los nuevos instrumentos financieros que salen al mercado para evitar así la creación de burbujas especulativas y su efecto dominó cuando estallan. Este economista, hijo de banquero, planteó esta iniciativa porque opina que alguien debe preocuparse de los afectados. "Antes, los banqueros actuaban como abogados de sus clientes, ahora ya nadie se comporta así", dijo McFadden. También en la línea de señalar culpables se mostró Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía en el 2001, que comentó que el origen de la actual crisis financiera es la evidencia de un error tremendo de los reguladores y supervisores de la economía. Representando una vez más su papel de enfant terrible con el fenómeno de la globalización, Stiglitz criticó la actitud de los bancos y de los reguladores. Dijo que "fue un fallo espectacular de los cerebros de la economía". "Había una fiesta y el regulador, que tenía el mismo pensamiento que los que participaban en ella, no quiso convertirse en un aguafiestas", concluyó el ex economista jefe del Banco Mundial. Pero en la pequeña isla de Mainau, en el lago Constanza, donde tuvo lugar la tercera edición de este encuentro bienal de premios Nobel de Economía con sus potenciales sucesores, que organiza el Comité de Reuniones de Premios Nobel y la Fundación de Reuniones de Premios Nobel, hubo más voces que dibujaron un panorama sombrío. Así, por ejemplo, Robert Solow, premiado en 1984, aseguró: "Si bien aún no sabemos si estamos ante una recesión global, debemos prepararnos, porque en los próximos años el crecimiento será mucho más débil". Solow, de 84 años, confesó, asimismo, que a su edad ya no se hace muchas ilusiones "porque en su conjunto el crecimiento económico no irá muy bien". Por su parte, Mohamed Yunus, premio Nobel de la Paz en el 2006 por sus esfuerzos para incentivar el desarrollo social y económico y creador del Banco Grameen, fue quien mejor representó quizás el espíritu que afloró en las intervenciones de sus galardonados colegas económicos. Según la edición on line de Die Welt,Yunus razonó: "En la medida en que nadie quiere volver a sufrir una situación mundial como la actual, confío en que este problema desaparezca apaciblemente".

FINANZAS PUBLICAS

En su segundo informe trimestral de este año sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda, la Secretaría de Hacienda indica que el ingreso presupuestario del sector público en el primer semestre ascendió a 1 billón 363 mil millones de pesos (9.3% más en términos reales que en el primer semestre de 2007), mientras que el gasto ascendió a 1 billón 275 mil millones (13.3% más que en 2007), montos que por diferencia arrojan un superávit presupuestario de 88 mil millones. Restando a esta última cifra el déficit neto de los organismos y empresas bajo control presupuestario indirecto (-2 mil 870 millones), el remanente constituye el balance público que en el semestre fue de 85 mil 372 millones de pesos, -26.6% inferior en términos reales al balance de 2007 (Gráfico 1).
Del ingreso presupuestario total (1.363 billones), el ingreso petrolero (472 mil millones) representó 34.6% y el no petrolero (891 mil millones), 65.4%. Del ingreso petrolero, que fue 13.9% superior en términos reales (quitando la inflación) al de 2007, el gobierno federal captó fiscalmente 391 mil millones (56.4% más que en 2007) y Petróleos Mexicanos (Pemex) aportó 81 mil millones, la mitad que el año previo, debido a la intrincada alquimia de su régimen fiscal, al absurdo sistema interno de precios intersubsidiarias que se le ha impuesto y al elevado costo de las importaciones de combustibles (Gráfico 1).
En una presentación distinta del ingreso (1.363 billones de pesos) (Gráfico 2) se apunta que el gobierno federal captó 1.076 billones (21.6% más que en 2007) y que los organismos y empresas aportaron 287 mil millones (-20.6% abajo que en 2007, básicamente por el caso de Pemex).
De los ingresos tributarios, el impuesto sobre la renta (ISR) captó 309 mil millones en el primer semestre, 6.9% más que en 2007, pero apenas una tercera parte de lo que debería captar, de acuerdo con la recaudación promedio por este impuesto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El impuesto “alterno” que inventó Hacienda, el empresarial a tasa única (IETU) sólo captó 28 mil millones, y en los cuadros aparece con “ns”, no significativo, calificación que lo define claramente (Gráfico 2).
El IVA captó 224 mil millones en el semestre, 6.7% más que en 2007; el IEPS a bebidas alcohólicas bajó -7.1%, a cervezas y refrescos aumentó 8.6%, y a tabacos aumentó 8.5%; el ISAN bajó su captación -8.8%; y el otro invento genial de la Secretaría de Hacienda, el impuesto a los depósitos en efectivo (IDE) aparece también como captación no significativa.
Por el lado del gasto, el Poder Legislativo aumentó el suyo en 14.5% en el semestre, el Poder Judicial 9.1%, y el Ejecutivo 19.2% (Gráfico 3).
Interesante sería saber cómo se justifica un gasto de 5 mil 650 millones en el semestre (149% más que en 2007) en una secretaría tan inútil como la de Economía, o de 20 mil 350 millones (56% más) en Hacienda, o de 18 mil 340 millones en E-nergía, otro cero a la izquierda y, peor aún, dedicada a exterminar al sector energético público.

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