martes, septiembre 16, 2008

Columna Asimetrias. El Grito

Por Fausto Fernandez Ponte

I

La noche del 15 de septiembre el Grito de Independencia de la Nueva España dado hace 198 años fue recreado por Andrés Manuel López Obrador y Felipe Calderón. Sitúese en contexto esa recreación.

La recreación tiene un supuesto: que el grito de Hidalgo en 1810 dado en nombre de los criollos novohispanos, el pueblo indio (entonces mayoritario) y mestizo, es en sí la independencia misma.

Mas no. Esa es una exégesis falaz. El Grito fue y la lucha que siguió hasta 1921, fueron sólo un hito en un proceso cuya meta concluyente no ha sido alcanzada aun, pese a otras guerras posteriores..

Así visto por el historicismo, el Grito fue la decisión expresiva de búsqueda de un anhelo que ya existía no siempre pasivamente, desde la Conquista. Hubo muchos Gritos antes del de Hidalgo.

Y han habido otros después. El anhelo independentista persiste a la fecha, incólume y reforzado, en millones de mexicanos. México no ha logrado a la fecha su independencia cabal.

La recreación nos describió un verismo que la historia y las circunstancias tanto coyunturales como estructurales han ratificado reiteradamente desde la Conquista hasta este mero día.

Ese verismo es el del espectro amplísimo de las vertientes --no pocas veces disímbolas y antipodales, aunque en muchas ocasiones concurrentes-- de la miríada de nuestras realidades.

Pero la realidad más discernible en el espejo negro de objetividades y subjetivismos y cortinas de humo es el de dos vertientes principales que se tironean entre sí a México, al Estado mexicano.

II

Háblase aquí de un Estado mexicano en su definición más amplia y comprensiva y, por ende, omnipresente y metasocietal-cultural respecto de lo lo estructural y superestructural.

El tironeo es brutal, feroz, sin cuartel, entre: fuerzas históricas:

1) Las que tratan de preservar o conservar para sí y sus intereses la cosificación de la desigualdad, la injusticia y la iniquidad en el ejercicio nominal del poder formal y/o fáctico.

2) Y las que se oponen a ese statu quo, colocadas en desventaja en esa correlación de potestades.

En septiembre de 2006, este escribidor publicó en The Dallas Morning News un artículo intitulado "Mexico´s two Presidents", y señalaba la naturaleza, el significado y las secuelas de esa dicotomía.

Hoy, los atributos enunciados entonces --naturaleza, significado y secuelas-- de la dicotomía son evidentísimos, por dramáticos, y poseen la laya añadida de lo superlativo e hiperbólico.

Sin duda. La dicotomía corresponde a vertientes de nuestra realidad socioeconómica, política y sociocultural. Esa realidad es abrumadora y, por tanto, insoslayable: la descomposición del Estado.

Esta descomposición parece haber adquirido --y continuará adquiriendo-- mayor ímpetu, manifestada en la persistencia, crecimiento y desarrollo de los síndromes de su causal; sus efectos se multiplican.

III

El componente sintomático más evidente de esas causales es precisamente la dicotomía que se identifica en la bicefalidad presidencial. Dos cabezas: una moral, otra inmoral. México polarizado.

Por un lado, un Presidente espurio, por ser de facto, devenido de vectores no ajenos al imperativo de lo expedito y mercantil de un muy anunciado, con cinismo, golpe de Estado, y dado impunemente.

Por otro, un Presidente legítimo, entendida su legitimidad en los términos morales de la política y de la filosofía de la representatividad social en su sentido epiceno.

Ambos son abanderados de fuerzas históricas en conflicto que han dado un perfil peculiar a México como país de privilegiados --39 clanes familiares y sus socios-- y muchos millones de desprivilegiados.

Opresores aquéllos, según la definición de las ciencias políticas y sociales; oprimidos, éstos, con arreglo también a lo científico. Controlan aquellos el poder formal del Estado; éste es plutócrata.

¿Quién es más constitucional moralmente como Presidente? ¿Don Felipe? ¿Don Andrés Manuel? ¿Los 39 clanes y socios detrás de aquél? ¿O los mexicanos --un tercio, por lo menos-- que cuestiona al primero?

Los 39 clanes y socios son un poder constituido --su constitucionalidad moral es su influencia económica/política al aplicarse la ley--. Pero el pueblo es la razón de ser de lo constitucional.

ffponte@gmail.com

Glosario:

Estado: expresión política de una clase o de un bloque de clases y estratos sociales. mediante instituciones cuya función es la de asegurar la permanencia de la estructura económica en el marco de una delimitación territorial dada.

Estructurales: referente a las estructuras de la sociedad. Conjunto de relaciones internas y estables que articulan los diferentes elementos de un todo económico, político, social o cultural.

Metasocietal-cultural: más allá de la sociedad y la cultura.

Superestructurales: de supestructura. Conjunto de instituciones cuya función es la de cohesionar la sociedad y la cultura en torno a la base económica.


Saludos
S.Castro

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