martes, enero 13, 2009

"Somos blancos móviles..."


El activista italiano Vittorio Arrigoni, uno de los pocos extranjeros que aún permanecen en la Franja de Gaza auxiliando a los palestinos heridos en las ambulancias de la Media Luna Roja, sostiene que lo que sucede ahí no es una guerra. Según él, no hay dos ejércitos, sino uno sólo, el israelí, que ataca sin piedad a una población civil indefensa. "Nos están masacrando. Somos blancos móviles", afirma el italiano Vittorio Arrigoni, uno de los 10 voluntarios del Movimiento Internacional de Solidaridad (ISM, por sus siglas en inglés), una organización civil que aún se encuentra en la Franja de Gaza.Añade: "Gaza pasó de ser una gran cárcel a cielo abierto a ser una enorme trampa".Arrigoni atiende la llamada telefónica de Proceso mientras camina hacia la base de ambulancias de la Media Luna Roja. "En estos momentos estoy haciendo lo más arriesgado que se pueda hacer: caminar sólo de noche por las calles desiertas", comenta. En un par de ocasiones se escuchan en la línea los ecos de las explosiones de los misiles lanzados por el ejército israelí.Define: "Esta no es una guerra. No hay dos ejércitos, sino un ejército; uno de los mejores del mundo en contra de una población civil".
-¿Y la resistencia armada? -se le pregunta.
-Están los miembros de las Brigadas de Al Kassam, el brazo armado de Hamas, pero son unos cuantos, mal armados. El enfrentamiento es desigual. Los milicianos que oponen resistencia solamente están armados con la vocación por el martirio.Los voluntarios internacionales del ISM apoyan las labores del personal de la Media Luna Roja que trabaja en las ambulancias. Arrigoni comenta que él y sus compañeros tomaron esa decisión cuando el ejército israelí realizó ataques contra ambulancias que recogían heridos. La dieron a conocer en conferencia de prensa con el propósito de que el gobierno de Tel Aviv supiera que estarían a bordo de los vehículos de la Media Luna Roja. "Con nuestra presencia quizás las ambulancias dejen de ser blanco de bombardeos", sostiene.Los 10 voluntarios del ISM se distribuyeron en tres ciudades de la Franja de Gaza: cuatro en Rafah, tres en Jabalia y tres en Gaza. Arrigoni asegura que su trabajo es más intenso por las noches, cuando los bombardeos se multiplican.
Explica: "La situación es dramática más allá de lo imaginable. No logramos siquiera ir por los heridos. El ejército israelí no nos permite recogerlos en las zonas bombardeadas. Nos dispara. Entonces nos paramos en las inmediaciones y esperamos a que los familiares nos los traigan."Recuerda: "Hace unos días estábamos esperando que nos trajeran heridos. Llegó una carreta jalada por burros. Dos personas traían a sus hijos: un par de muchachos, uno con la cabeza abierta, otro con el vientre destrozado. Ya no había nada por hacer". Luego cuenta otro episodio: "El domingo 4, una ambulancia salió a recoger heridos. En esta ocasión no iba a bordo ningún voluntario extranjero. Los paramédicos levantaron los cuerpos y cerraron las puertas del vehículo. Un tanque que estaba a pocas decenas de metros de distancia les disparó.
Todos murieron.
Tras una pausa, continúa: "Entre ellos había un amigo nuestro. Era un voluntario palestino, maestro de una escuela primaria. Pudo quedarse en su casa a cuidar a su familia, pero decidió salir para ayudar (...)".Arrigoni dice que ha perdido a muchos amigos desde que el ejército israelí inició los ataques con misiles el pasado 27 de diciembre.
Cuenta: "Mi casa se encuentra frente al puerto. Todos los días bajaba a apoyar a los pescadores para que pudieran salir más allá del límite impuesto en los últimos años por la armada de Israel. En el camino me encontraba a los policías de barrio. Después de tantos meses de vivir aquí, los conoces a todos y todos te conocen. El primer día en que hubo bombardeos murieron en el puerto 40 de ellos. Todos eran mis amigos. Tel Aviv declaró que eran miembros de Hamas. En realidad eran muchachos de 18 a 20 años de edad que recién habían terminando la universidad y que ingresaron a la policía debido a que no tenían otras opciones de empleo".
Huir, imposible
A Arrigoni se le pregunta si existe un éxodo de población que huye de la guerra. "No hay éxodo, aquí es una trampa", contesta. Y explica que, a diferencia de Líbano, donde los ataques aéreos israelíes provocaron un éxodo de civiles del sur hacia el norte de ese país, en la Franja de Gaza no es posible huir: el territorio es demasiado pequeño (360 kilómetros cuadrados) y las fronteras están cercadas por el ejército israelí.En todo caso, señala, el martes 6 "por primera vez mucha gente salió de los campos de refugiados. Iban a pie, en automóviles o en carretas jaladas por animales. Formaron columnas que se dirigían a las escuelas de la ONU, donde intentaban protegerse de los ataques. Ese fue el único éxodo que he visto hasta hoy".
Describe: "Los vehículos y algunas personas llevaban improvisadas banderas blancas: lienzos y trapos dirigidos hacia el cielo. Se rendían sin haber hecho nada. Llegaron a las escuelas con la seguridad de que estarían a salvo, protegidos por los enormes símbolos de la ONU que cubren esas instalaciones."Según el activista italiano, el misil que el martes 6 impactó la escuela de la ONU en Jabalia con saldo de 40 muertos y un centenar de heridos. "Fue el ápice de 10 días de bombardeos contra objetivos civiles", dice, y agrega: "He visto cómo las bombas han destruido mezquitas, edificios de viviendas, hospitales (...); he visto de todo: muertos, cuerpos mutilados, personas bajo los escombros...".Por ello, lamenta, "el silencio de la comunidad internacional nos deja desolados"; "la población palestina parece estar abandonada a su suerte".Arrigoni comenta que el gobierno de Tel Aviv tiene intervenidas las líneas telefónicas en la Franja de Gaza. Señala que de esa manera envía mensajes a la población palestina para que deje de apoyar a Hamas. Así mismo, dice que grabó uno de esos mensajes y lo hace escuchar al reportero: "A la gente inocente de Gaza: nuestra guerra no es una guerra en contra de ustedes, sino en contra de Hamas. Si no dejan de lanzar cohetes, ustedes se encontrarán en peligro".Arrigoni comenta: "Las autoridades israelíes creen que la gente aquí no tiene ni ojos ni oídos. Aquí todo mundo sabe que las bombas caen sobre la población civil". Luego rechaza la versión oficial de Tel Aviv, según la cual la invasión militar fue provocada por Hamas, organización que controla la Franja de Gaza y la cual, después del fin de la tregua entre Palestina e Israel (19 de noviembre), lanzó misiles Al Kassam contra territorio israelí. "La tregua fue violada por el gobierno de Tel Aviv mucho antes del 19 de diciembre. Sólo durante noviembre pasado, el ejército de Israel asesinó a 17 palestinos de la Franja de Gaza".Arrigoni, quien ha visitado frecuentemente Gaza durante los últimos cinco años, dice que ha sido crítico de Hamas, "pero -aclara- reconozco que ahora (este movimiento) brinda ayuda a la población". Afirma que "si esta guerra tiene por objetivo debilitar a Hamas, se está consiguiendo exactamente el resultado contrario".Y pone un ejemplo: "Desde el fin de la tregua, la población tenía la sensación de que habría un ataque de Israel. Los líderes de Hamas habrían podido escapar y refugiarse en Siria; no lo hicieron. Se quedaron a resistir los bombardeos junto con la población civil. No hacen lo mismo las autoridades palestinas en Ramalah. Al Fatah (la organización que tiene en sus manos el Poder Ejecutivo palestino y que controla Cisjordania) sólo espera llegar aquí para recuperar el poder".E insiste en que durante los primeros bombardeos "murieron decenas de policías. En los días siguientes hubo un serio problema de seguridad interna. Sin embargo, el gobierno de Hamas intervino para restablecer el orden. Ello le ganó el apoyo de la población".Pone un ejemplo: "Frente a las pocas panaderías aún abiertas hay filas de cientos de personas. Hasta hace unos días, conseguir pan terminaba en zafarranchos. Hamas impuso el orden y aseguró el reparto de lo poco que queda para comer".Arrigoni afirma que ser ciudadano europeo no le garantiza protección alguna de un ataque de soldados israelíes. "Quizás alguien ya decidió el destino de nosotros, los 'voluntarios internacionales', únicos testigos extranjeros en la franja".
Comenta que la semana pasada el gobierno de Tel Aviv concedió la salida de Gaza de una monja italiana. Cuenta que el cónsul de Italia en Israel le habló por teléfono para invitarlo a seguir el ejemplo de la mujer. "Me negué", afirma.Confiesa: "Sabes, después de tantos años aquí, uno se siente palestino...".
Y añade: "Si sólo más personas trataran por un minuto de ser palestinos, así como muchos fuimos hebreos cuando pensamos en el Holocausto, quizás esta masacre se hubiera evitado". l

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