sábado, junio 20, 2009

EXPERIMENTOS CRIMINALES


Francisco Rodríguez Pérez


Sustentada en su narcocampaña, la Presidencia de la República tiene el control político de las elecciones.

Los recientes hechos en contra de Gobernadores de oposición (y la impunidad de los del PAN-Gobierno) la “guerra sucia” del panismo apunta hacia un "golpe espectacular" contra algún Gobernador del PRI antes de los comicios del 5 de julio, según se observa en el trayecto de esa guerra terrorista.

Ya empezaron con Michoacán. Ya habían desprestigiado a la Gobernadora, y al aspirante petista, en Zacatecas. Ya le “pegaron” a Nuevo León. Ahora intentan “golpear” a nuestro Gobernador.

La narcocampaña orquestada desde Los Pinos, se prepara para desprestigiar, con acusaciones electoreras, a José Reyes Baeza Terrazas, con el pretexto de “defender” a Juan Blanco, el exalcalde panista de Chihuahua.

El señalamiento es grave, y más aún que los operadores, los autores materiales, los ejecutores de las órdenes presidenciales, sean el Presidente del Senado, y aspirante al parecer auto fallido, al Gobierno de Chihuahua, Gustavo Madero Muñoz, y los legisladores panistas, federales y locales, por Chihuahua.

Si algún estado ha sufrido los embates de la “declaración de guerra”, realizada por Calderón antes de ser Presidente, ha sido Chihuahua, y, particularmente, Ciudad Juárez, donde son más evidentes los estragos.

Si algún Gobernador ha sido leal a las instituciones y decidido, ese es Jose Reyes Baeza, quien ha permitido que se ensayen aquí las locas ideas de un Presidente que ha perdido el rumbo o que, quizá, nunca ha tenido rumbo. O tiene un rumbo que, simplemente, no nos gusta.

Más allá de la coyuntura electoral Reyes siempre ha manifestado su apoyo al Presidente de la República en su combate al crimen organizado.

Se van largos los “legisladores” panistas de Chihuahua al pretender “defender” a un presunto delincuente de cuello, Blanco, echando pestes contra Reyes Baeza, tratando inútilmente de ocultar que el ex alcalde panista está siendo acusado por panistas y ex socios, no por el Gobernador. Y que el asunto es del Poder Judicial, no del Ejecutivo estatal. Están errando en lo obvio.

Si, como dice la señora Ortuño, aquí se protege al crimen organizado y al narco. Eso tiene que preguntárselo a la Procuraduría General de la República, a los mandos castrenses, a la coordinación del Operativo Conjunto Chihuahua. Esa acusación de la señora Ortuño y sus compas, no hay de otra, se le revierte al Presidente Calderón, hasta los Señores Obispos de Chihuahua avalan la conducta de JRB ante las opiniones adversas en estos momentos difíciles.
Los acusadores de Reyes no tienen preparada ninguna denuncia ante quien corresponda esto es una táctica más de la “guerra sucia” electoral.

Se delatan. Por ello, por el tufo electorero, por el intento de golpe mediático de esta acción, gracias al voto de los legisladores del PRI y del PRD, la Comisión Permanente del Congreso de la Unión rechazó un exhorto impulsado por la bancada del PAN dirigido, en contra del Gobierno del Estado, respecto al deprimente Caso Blanco.

Pero el “golpe” ya lo dieron.

El problema de los comicios de este 2009 no son quienes intentan ganar diputaciones, alcaldías y alguna de los seis gobiernos estatales, sino la ostentosa guerra sucia que desde el poder encabeza el Presidente Calderón con todos los instrumentos de facto que tiene a su disposición, con los que trata de anular, desde ahora, la voluntad popular.

La influenza, el combate al narcotráfico y, la gravísima crisis económica, acusan una misma dinámica, un estilo peculiar de "gobernar": primero se oculta o se minimiza el problema, y después se sobredimensiona hasta otorgarle "facultades extraordinarias" al Ejecutivo federal.
Lo sucedido con la influenza es el sello de la casa. Ahí comenzó el ensayo para aplicar el "estado de excepción". Y la redada aplicada en Michoacán contra autoridades electas presuntamente vinculadas a La Familia pasó por alto el mínimo apego al estado de derecho. Lo mismo ocurrió en Nuevo León.

La jugarreta política aplicada en Michoacán cobra mayor relevancia, si se trata de un mensaje directo al PRI y a sus Gobernadores, ya que no se descartaría que este tipo de operativos se pudieran extender a entidades, como Tamaulipas, Coahuila, Estado de México, Durango, Veracruz y Chihuahua, que son básicos para los planes de recuperación del poder presidencial por parte del PRI.

Se trata de una nueva edición, corregida y aumentada, de la “guerra sucia” orquestada por el panismo en el 2006, mucho más peligrosa, ya que empezó con diagnósticos perversos y se ha expresado en experimentos criminales.

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