martes, septiembre 21, 2010

Las acusaciones contra el directivo de Wikileaks

Barómetro Internacional

¿Es independiente la justicia sueca?

Ernesto Tamara

El pasado viernes a las 21.20 horas, la fiscal Maria Häljebo dictó una orden de aprehensión en ausencia contra Julian Assange, la cara visible del sitio de internet Wikileaks, y el sábado por la tarde la jefe de fiscales, Eva Finné, dejó sin efecto la medida, aunque aclaró que se seguía investigando al sospechoso por “acoso sexual”.

La acusación inicial fue muy diferente al modo en que generalmente se realizan estas acusaciones, se dio amplia publicidad a la denuncia se entregó a la prensa el nombre del acusado, además, en el documento de la acusación se establecía el mayor grado de sospecha, cuando la policía parece haber asegurado alguna prueba. La denuncia repercutió inmediatamente en toda la prensa del mundo y la retirada de la orden de detención llegó mucho después que los titulares de todos los noticiosos habían dado amplia cobertura el caso. Por supuesto que la retirada de la orden no llegó con igual velocidad a todos los medios. Según la prensa sueca, ya el sábado, en el buscador google, la noticia de la orden de captura había superado el millón de visitas.

Wikileaks se ha dado a conocer al rebelar información clasificada de Estados Unidos, especialmente documentos, videos y fotografías sobre la guerra en Irak y Afganistán. Recientemente reveló parte de miles de documentos sobre la guerra en Afganistán, y tiene previsto publicar otros 15.000 documentos que había reservado para eliminar nombres o elementos que pudieran comprometer la seguridad de funcionarios. La revelación de los documentos sobre Afganistán provocó el enojo de la Casa Blanca y del Pentágano, que prácticamente acusaron de traidor y de poner en peligro vidas norteamericanas con esa divulgación. El Pentágono inició además una campaña para tratar de impedir la publicación de los nuevos documentos.
Esta amenaza había sido realizada antes, en ocasión de otras publicaciones, por ejemplo el video donde se muestra a un helicóptero disparando sobre civiles en una plaza en Irak, por lo que Wikileaks comenzó a utilizar servidores en Suecia para evitar una confiscación de los mismos.

Una rápida acusación

Dos mujeres de diferentes ciudades, según la policía, efectuaron denuncias contra Julian Assange, la cara visible de Wikileaks. Una de ellas, residente en Estocolmo, confesó después a un diario capitalino, se presentó a la policía no para hacer ninguna denuncia, y sostuvo que en la conversación con la policía aceptó que tuvo sexo consentido con Assange, pero dijo que después se sintió acosada. Según sus palabras, la policía forzó la declaración y ellos mismos efectuaron la denuncia. Otra mujer de Enköping habría sido la que denunció la violación. Sin embargo, al retirar la orden de detención, la fiscalía descarta esa denuncia, y asegura que se mantiene la investigación por acoso sexual.

El ex fiscal y conocido panelista en programas de debate de la televisión sueca, Sven-Erik Alhem, sostuvo en una entrevista en el diario Dagens Nyheter, que la fiscalía tiene mucho que aclarar a Suecia y el mundo sobre su proceder.
Alhem apunta a que la primera orden de la fiscalía sostiene que existe sospecha muy fuerte sobre la acusación de violación, y horas, después, sin que hubiera pasado nada en ese tiempo, descarta esa denuncia. También indica como extraño el accionar de la fiscalía al publicar la orden de captura “con bombos y platillos”, especialmente cuando es ausencia del sospechoso, lo que permite que evada la policía.

“Cuando este tipo de cosas sucede, y donde está involucrada un persona famosa en todo un mundo, se necesita un fiscal que explique y enderece esos signos de interrogación" en el proceder de la Fiscalía, sostuvo Sven-Erik Alhem, que ahora es presidente de la Asociación Víctimas del Crimen.

Por otra parte la Fiscalía dio una debil explicación sobre el retiro de la acusación. En su sitio en internet, apenas dijo que había otros elementos para modificar la denuncia inicial, y sólo eludió la responsabilidad en la divulgación del nombre del sospechoso. Según la nota oficial, “normalmente la Fiscalía no revela públicamente los nombres de los sospechosos y no tomó la iniciativa de darlo a conocer. La información sobre la denuncia llegó a una redacción de noticias –de una forma que las autoridades no conocen-. La Fiscalía sólo confirmó la información”.

Una justicia muy pro norteamericana

El proceder de la fiscalía volvió a cuestionar la independencia de la justicia sueca, especialmente cuando las acusaciones provienen de organismos norteamericanos. Más allá de la inocencia o culpabilidad de Assange en la denuncia que se mantiene –de acoso sexual- es evidente que la Fiscalía actuó de manera irresponsable y con el ánimo de dar la mayor publicidad posible a la acusación.

Para muchos ciudadanos del mundo, que no le llegará la noticia completa, la cara visible de Wikileaks es un posible violador, y que cometió el crimen en el país que le dio cobijo para publicar y reservar sus fuentes. Cuando en los próximos días, Wikileaks publique los 15.000 documentos sobre Afganistán como había anunciado, irán acompañados de sospecha y desprestigio. Quizás ese haya sido el objetivo de la divulgación apresurada de la denuncia, y quizás de todo el proceso.

No sería la primera vez que la justicia sueca actúa apresuradamente y obviando leyes locales, cuando la acusación proviene de Estados Unidos. Durante la administración de George Bush, y aún bajo el gobierno socialdemócrata en Suecia, la fiscalía aceptó las acusaciones de “terrorismo” contra residentes en Suecia. Debido a ello cerró una oficina de cambio de un ciudadano etiopíe, aunque años después no pudo probar la acusación de terrorismo. Lo mismo suecedió con una organización palestina que recaba dinero y materiales para enviar a Gaza, también bajo la acusación proveniente de Estados Unidos de que el dinero financiaba actividades de Hamas.

También aceptó detener un entregar a agentes de la CIA, en uno de los ya famosos vuelos secretos de traslado de prisioneros, a dos egipcios detenidos en el país. La policía sueca entregó los detenidos a agentes de la CIA en el aeropuerto de Estocolmo para que fueran trasladados a Egipto, un país donde casi no hay extradición desde Suecia por la posibilidad de que sean torturados. La ley sueca prohibe las deportaciones a países donde exista el riesgo de torturas.

Este caso de Assange puede estar también en la misma línea de “obediencia” a Washington. En declaraciones al diario sensacionalista Aftonbladet, la figura visible de Wikileaks dijo que había sido advertido de que el Pentágono podía iniciar una campaña de desprestigio, incluso denuncias sexuales. Assange dijo desconocer quienes eran las denunciantes, y aseguró que “lo que puedo decir es que nunca, ya sea en Suecia o en cualquier otro país, he mantenido relaciones sexuales que no sean mutuamente consentidas”.

ernestotamara@gmail.com

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